¿Cuál es la luz más adecuada para estudiar?

Lámpara en escritorio

¿Cuál es la luz más adecuada para estudiar?

Hace poco veíamos cómo sentarnos bien para opositar, veíamos la silla de estudio, y más factores. Hoy vamos a profundizar en la iluminación. La luz adecuada en el hogar o en nuestro entorno de estudio, además de cumplir su función de iluminación, resulta ser un factor clave a la hora de realizar nuestras tareas diarias. La luz presenta distintas temperaturas y su correcta implementación puede potenciar nuestro rendimiento. Un reciente estudio experimental reveló que alternando el tipo de alumbrado, dependiendo de si es de día o de noche, podremos optimizar nuestra labor diaria.

Lo mejor es la luz natural

Una de las primeras cosas que hay que tener en cuenta es que la zona de estudio tiene que estar situada en un lugar donde se aproveche al máximo la luz natural. Si no contamos con una luz adecuada, tanto por defecto como por exceso, podemos llegar a tener problemas de visión y de concentración.

Otro de los efectos que puede causar una luz inapropiada, es que memoricemos menos ya que nuestros  ojos tienen que esforzarse más para poder leer, y nos costará más concentrarnos y retener la información que estamos estudiando. También repercutirá en un mayor cansancio antes de lo habitual.

¿Qué tipo de luces tenemos a nuestro alcance?

En la actualidad puedes encontrarte con los siguientes tipos de luces:

  • Luces blancas o frías: son las más comunes y se suelen utilizar en cocinas.
  • Luces amarillas o cálidas: las que normalmente encontramos en las bombillas comunes.
  • Luces azules: se refieren a la luz de las bombillas de bajo consumo.

Entre todos los tipos de bombillas, las más recomendables son las de luz blanca o azul de 40 o 60 vatios de potencia. La mejor luz para estudiar no podrá superar los 60 vatios, recomendándose las luces frías, por parecerse más a la luz natural.

¿Y los que estudiamos por la noche?

Hay un problema que hay que tener en cuenta con las luces frías. Su uso durante la noche puede ser contraproducente. Lo que ocurre es que de noche, afecta a nuestro cerebro y lo mantiene despierto, lo que puede derivar en problemas de sueño. Así que, en el caso de estudiar de noche, es conveniente luz cálida o luz neutra.

A estos tres tipos de luces, debemos añadir la luz natural del sol que, sin duda, es la más adecuada para estudiar. En nuestro hogar debe predominar este tipo de luz sobre la artificial y para ello, es aconsejable utilizar cortinas translúcidas que permitan el paso de la luz natural en la habitación donde vayamos a estudiar.

Este consejo resulta complicado de seguir durante el invierno, cuando las horas de sol se reducen con respecto a la primavera o el verano. La mejor opción es utilizar un flexo que apunte directamente a los libros o apuntes. Si eliges una lámpara de techo, procura que sea potente y que no cree una sombra en la mesa de estudio.

Conclusiones

La mejor luz para estudiar es la del sol. Por lo tanto, hay que intentar estudiar durante el día, aprovechando la iluminación natural. Si no podemos contar con la luz del sol, entonces la mejor alternativa es una luz fría, salvo que sea de noche. Si es de noche, lo mejor es estudiar con luz cálida.

La luz a la hora de estudiar es algo de lo que debemos preocuparnos, ya que influye directamente sobre nuestro rendimiento, pues con una iluminación adecuada, no tendremos problemas en la vista, ni cansancio, ni de bloqueo, ni de concentración y menos dolores de cabeza.

No hay comentarios

Añade tu comentario