Diario de una opositora motivada: cómo hacer un aprendizaje activo

Diario de una opositora motivada: cómo hacer un aprendizaje activo

Conozco a muchos compañeros opositores que su método de estudio se basa en leer y leer. Para mí, esta es la peor manera posible de memorizar. Puedo sentarme durante horas, volver a leer el mismo texto hasta cinco, seis o siete veces, sin ni siquiera darme cuenta de lo que dice. Mi capacidad de retención es como la de un pez.

Es posible que mis ojos se paseen por el temario, pero mi mente está en otra parte, pensando en lo que voy a comer, lo que sucedió en «Stranger Things 2» la noche anterior o incluso lo aterrorizada que estoy por el examen. E incluso si consigo recordar la esencia general del tema, al día siguiente todos los detalles específicos han desaparecido por completo. Si quiero tener alguna posibilidad de aprender algo, tengo que hacer que ese aprendizaje sea un proceso activo. Aquí hay algunas ideas para hacer que tu aprendizaje sea significativo:

Hazte preguntas

En cada uno de los temas de tu oposición, consigue un aprendizaje activo convirtiendo la información en preguntas. Divide un texto en pedazos de una página, o aproximadamente 500 palabras cada uno, y para cada parte, escribe cinco preguntas que harías si fueras un examinador que estuviera preparando el examen de esa parte. Luego, escribe las respuestas. Tómate tu tiempo en este proceso: las preguntas deben ser cuidadosas y bien pensadas, y deben contener los elementos más importantes de un tema. Pero sobretodo, piensa y anota la justificación de la respuesta. Saber por qué una respuesta es la buena y las demás las erróneas, te ayudarán a tener éxito en tu examen.

Enseñarse los unos a los otros

Haz un grupo de dos, tres o cuatro opositores como tú y proponles esto: dividir un tema en partes y cada uno se aprende a fondo una parte. Luego volvéis a reuniros y cada uno enseña a los demás lo que ha aprendido. Es importante que todos lean las partes del temario que no van a enseñar, así irán mejor preparados. Incluso, podéis preparar esquemas o claves mnemotécnicas cada uno de vuestra parte, explicar cómo responder  a las preguntas y  tratar de resolver entre todos los miembros del grupo las preguntas más difíciles o los ejercicios prácticos. Es una forma activa y divertida de preparar la oposición, y además es muy social, lo que te permitirá salir de los rincones solitarios de tu zona de estudio.

Aprende a hacer exámenes

Revisar exámenes de convocatorias anteriores y tratar de justificar las respuestas de cada una de las preguntas, es otro modo de estudio activo muy efectivo. Además, te aportará información sobre qué temas son los que más suelen salir, el modo de preguntar, etc.

Es importante que cuando hagas esto, repliques exactamente las condiciones del día del examen: tiempo total disponible, el formato de preguntas, la plantilla de respuestas… No puedes imaginar la cantidad de fallos que se producen por errores de este tipo; como por ejemplo, equivocarte de celda en la plantilla de respuestas.

Lee el examen primero, y marca con un punto las que sepas correctamente, con un aspa las que dudas y deja sin marcar las que no sabes. Una vez has apuntando en la plantilla de respuestas las que sabes seguro, ve a por las dudosas. Responde sólo aquellas en las que  sólo dudes entre dos opciones; si es un examen de 4 alternativas dudas entre tres; no te arriesgues.

Por cierto, combina estos consejos con nuestro método de estudio que podrás encontrar en este e-book y estarás aún más cerca de conseguir tu oposición.

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